06/11/2009

Me llegó la invitación a finales de septiembre. La boda era en noviembre. La invitación incluía un texto haciendo referencia a los novios, otro a los padres, otro a los abuelos y otro a los muertos de ambos novios, al estilo árbol genealógico. Y dije “a esto sí tengo que ir aunque sea en día de muertos”.
Llegó el 2 de noviembre, la boda era de noche y por supuesto, la mitad de los invitados llegó tarde a la ceremonia religiosa. El civil duró 30 minutos. A los 32 minutos ya todos estábamos en la fiesta, en este lugar del centro de la Ciudad de México, un patio central, una fuente, una pista de baile, mesas alrededor y todo tan lleno de veladoras, de flores de cepansuchil y de calaveritas azucaradas por doquier.
Me tocó sentarme en la mesa número 6, al lado de la mesa de los muertos donde estaban: Shakespeare, Rimbaud, Beckett, Kafka, Blake, Milton, Allan Poe, otro escritor que no reconocí, Michael Stipe y Brian Molko.
No es que Stipe y Molko estén muertos, pero corrieron a sentarse ahí porque era su mejor camuflaje.
Rimbaud llamó al mesero y pidió otra ronda de ajenjos para la mesa. Sin agua mineral, poca azúcar.
-Y ahora sí traiga un encendedor? –le espetó al mesero.
-No sabrás lo que es bastante hasta saber lo que es más que bastante –dijo Blake al aire. Molko algo le respondió pero ya no oí bien porque una de las hermanas de la novia llegó a preguntarme si el lugar a mi derecha estaba ocupado, le dije que no, que se sentara.
Entonces fue cuando le piqué el hombro al escritor desconocido y le pregunté si cambiábamos lugares. Volteó a mi mesa, barrió a la hermana, hizo un gesto de aprobación, se acabó el ajenjo de un trago y cambiamos lugares. Me tocó sentarme entre Beckett y Molko.
(Historia continuará).
05/11/2009

Las personas tristes y los melancólicos siempre escriben cosas alegres, mientras que los animosos deprimen a la gente con sus escritos. Yo soy un hombre alegre; o al menos me parece que me he divertido durante los primeros treinta años de mi vida.
–Anton Chéjov
(Murió a los 44)
04/11/2009

Le pegué la última pluma a mis alas para salir volando por el segundo piso del periférico, mejor conocido como distribuidor vial.
Le dije a mi perro: no vendas mis cosas por eBay ni me ladres por teléfono porque tal vez no haya señal a donde voy.
03/11/2009

There was an old woman who lived in a shoe.
She had so many children, she didn’t know what to do;
She gave them some broth without any bread;
Then whipped them all soundly and put them to bed.

Había una mujer a quien le gustaban las botas
buscaba de preferencia unas no tan largotas
su amiga tenía de esto conocimiento
“Vivirías en éstas“, le dijo, si fuera el Renacimiento
02/11/2009

¿Las arañas que ves son las que están? Qué horrible duda.
Parada, de noche, en mi cuarto, con las luces prendidas, muy concentrada desenrollaba los cables de los audífonos cuando de reojo veo una cosa negra caminar por el suelo. Una cosa grande, la sigue mi ojo, hacia la izquierda, que se esconde bajo el escritorio antes de que pudiera siquiera identificar qué era.
Tan grande como un cara de niño pero tan negro como una araña.
Diagh, diagh.
No es miedo, es otra cosa. Tampoco asco. Es otra cosa. Tan diferente.
Voy por el Raid Mata Bichos y vámonos: rocío el insecticida por debajo de todo el escritorio y la cosa esa sale por patas: una araña negra muy grande.
Diez segundos continuos a 6 centímentros del bicho sigo disparando el Raid y la cosa se hace la muerta, porque me hago la tonta y se va corriendo. Es inmortal la araña, pienso. Rápido agarro un zapato y mocos. Ahí sigue la araña debajo de la suela del zapato (espero).
Ahora no puedo dejar de pensar en que si hay una puede haber dos, o tres, o cuatro… no sé si las arañas que vemos son las únicas que hay.
01/11/2009

¿Para qué?
Para que qué.
Para qué todo.
¿Todo?
¿Por qué haces las cosas?
Porque una vez me lo dijeron.
¿Y nunca preferiste no hacerlo?
Sí.
Y qué pasó.
Nada.
¿Y luego?
Pues eso. No pasó nada, entonces caí en la cuenta que es mejor hacer que pasen las cosas a que no pase nada.
¿Por qué?
No sé.
¿Y no te cuesta trabajo?
Trabajo no. Me cuesta el ego.
No es cierto.
No cuesta nada. Para eso estamos aquí, para hacer que pasen las cosas, sin tanto cuestionamiento, dejando esa parte (el ego) atrás.
Suenas a budista o algo.
No sé, así es.
¿Y te has distraído?
¿De qué?
De hacer lo que debes hacer.
Casi toda mi vida.
¿En qué te has distraído?
En la escuela, el trabajo, las personas.
¿Cuál de las tres ha sido la más conveniente?
Las personas, la menos la escuela.
Estás mintiendo, te falta otra distracción.
No es cierto.
Sí: las fiestas y Johnnie Walker.
Eso es estilo no distracción.
Eufemismo.
Es chistoso, porque una vez que haces las cosas todo se vuelve un poco más sencillo.
¿Y cuándo sabes que es tiempo de empezar a hacerlas?
Unos lo saben desde los 9 años, otros desde los 15 y otros hasta los 25.
Desconozco mis límites.
29/10/2009

La mañana es una noche de epifanía y lo ves todo como un científico. Es la hora del día que te pone en tu lugar dentro de la astronomía, la geografía y la biología. En las mañanas eres sólo una persona sentada en una cama viendo al horizonte por la ventana pensando “ah, para hoy tengo que hacer esto esto y esto”, cosa de incluirte solito en la rueda del mundo que sigue girando, donde la gente se sigue peleando, y queriendo y besando, donde los perros siguen meando y los gatos arañando. No es que seas tan importante.
Luego viene el mediodía ipso facto, pero la tarde… la tarde es la peor hora del día. Ni siquiera voy a hablar de la tarde.
Después viene la noche donde te conviertes en templo o algo así. Todo se ve a través de tus ojos que es cuando creas nuevos mundos y cualquier detalle es demasiado importante. Estás tú en primer plano y el mundo es el escenario. Los demás que aplaudan.
Que tengan un buen día de corridito, sin albur.
Las primeras 24 horas.


28/10/2009

Después de tres vueltas para encontrar las oficinas de la SRE, llego y me dice el guapo que atiende a los que tienen cita para renovar pasaportes: viene media hora tarde y ya no la podemos atender.
La fila interminable, la gente formada, otros sentados y yo: no digo nada. Me voy con mi música de enojado:

A prepararme mi café, por fin, a abrir la computadora para sacar otra cita vía internet mientras me quejo del sistema.
-¿Y eso qué? -me dice Johnnie.
-Nada, quiero mi pasaporte para poder salir.
-¿Escuchas música de un grupo que se llama Teenager? -pregunta Johnnie.
-Sí, ¿y?
-¿De un disco que se llama Thirteen? Ya tienes unos añitos más que 13, no eres muy teenager que digamos.
-Pero me enojo igual -le digo.
Y listo. Pico el botón “finalizar” en la página Citipass::Sistema de Canlendarización de Citas para la Expedición de Pasaportes. Ahora ya no llegaré tarde porque ya sé dónde está exactamente y porque ya pagué en el banco.
-¿Se va de vacaciones? -dice el guapo de la ventanilla de HSBC.
-No, pero nunca sabes.
-Nunca sabes qué -dice Johnnie.
-Cuando la ciudad colapse y tengas que salir volando.
-Por qué.
-Porque por lo pronto ni luz ni agua.
-Qué desastre ¿Y ésta es tu forma de quejarte?
-Digo, los días han estado muy bonitos, el cielo azul, las nubecitas, el airecito, pero no tenemos los servicios básicos como luz: el otro día no pude trabajar porque la cortaron por 4 horas, ahora dicen que “por arreglar tuberías” van a cortar el agua más de una semana. Pero yo creo que en realidad la ciudad ya no tiene agua.
-¿Y ésta es tu forma de avisarnos que ya no hay agua?
-No, es mi forma de quejarme.
-Pues otros ya lo hicieron antes que tú, así que vete buscando otra forma de quejarte.
-Mejor salgo volando 1. Por el segundo piso 2. Por un avioncito que me lleve a un país con ríos y lagos donde la gente no se tarda 30 minutos en la regadera.
-La segunda opción no existe, pero el segundo piso suena bien.

27/10/2009

En que unos se encuentren con otros. Es necesario.
De repente.
Es necesario. Pasa. Como cuando Iggy Pop dice “esto suena bien, tiene fondo”, y sigue leyendo a Michel Houellebecq y sigue diciendo “qué triste, me entristece lo que este hombre dice, pero estoy de acuerdo, es, tiene sentido”.
Entonces Houllebecq no es que necesitara a I.P. para que lo conozcan, ni viceversa. Pero están de acuerdo. Y suenan bien juntos.
Y todo esto es porque siempre que llego mi casa mi perro siempre me recibe. ¿Quieres ser mi perro?

25/10/2009

No tan tarde. Temprano en realidad. Pero siento que fuera muy tarde.
No es un virus, ni gripa, ni dolor de cabeza.
Es tarde. O temprano en la mañana.
Es domingo.
Día en el que Dios descansó, dicen.
Después de la creación. Si la creación es la respuesta ¿cuál es la pregunta?