Suenan los hielos en el vaso.
Suena el mouse en el escritorio.
Suenan las teclas de la computadora.
Suenan los duendes de mi cabeza.
Los fantasmas, dirás.
¿Johnnie?
Qué onda.
The loud voice of a man really shocks and threatens a woman. The silence of a woman tremendously shakes the consciousness of a man. –leí en un Tumblr post. También en ese mismo Tumblr blog venían, ya sabes, las miles de imágenes de zapatos, de tacones, de rosa, de hello kittys, pero todo con una intención negra, no rosa. De esas japonesas con el cabello teñido de naranja queriendo ser amarillo. De esas chicas, jovencitas, mujercitas que sufren mucho porque el aburrimiento corta más que el trabajo de escritorio, entonces hay que sacarlo en el Tumblr, bajo un nombre tipo “Confessions of a Shopaholic Queen”.
Sophaholic Queen?
No, Shopaholic.
Ah.
De ahí saqué esta imagen:

Y esta:

Y esta:

Como el beso de Rodin de ahora. ¿No te parece?
Totalmente.
Porque luego uno se la pasa dando clicks y clicks y clicks en todo tipo de Tumblrs, de blogs o de páginas repletas de imágenes: imágenes: imágenes: y se pueden encontrar vastas, vastas, vastas, imágenes del tono de la de arriba, pero sin ese algo que me hizo fijarme un poco de más y decir: es buena. Para mí. Y dije “y ‘ora?”. Porque soy de las personas que se encuentran influenciadas en los minutos del día por los textos, las imágenes, la música y el DF. Porque es lo que hay. Es la ventana de internet. Porque no soy, aun, de las personas que se la viven en los aviones, en los aeropuertos, en las paradas, en la plática de sala de espera, en las conferencias y los salones con canapés, influenciando al mundo. Entonces mis influencias del día son los Tumblrs, los wordpress, los bloggers, los periódicos online, los mp3’s, los torrents, los gmails, los twitters, y la ciudad, con su gente. Las pláticas en un restaurante. De día, de noche.
Qué bueno que vives en una ciudad grande.
Sí.
O qué mal.
Por qué.
Porque de tan grande te distraes. Si vivieras en un pueblo europeo donde las banquetas todas son iguales, donde la casas, todas son iguales, donde los letreros en la calle todos son iguales, lo único que querrías hacer sería llegar a inventar mundos más divertidos.
En un blog hay un post que se llama “Yo sí que te cuidaré”. Habla de mails, correspondencia, complicidades e individualidad. Lo leí hace rato y me acabo de dar cuenta que unas imágenes de ese post se parecen a imágenes de este post, aunque las suyas son más clásicas, o finas. Porque de lo que cada quien encuentra, él pone:

Y yo pongo:

Y este párrafo es un saludo a su autor, porque este post sería todo un comment para ese post.
Seguiré con el click click click y el plop (al estilo Bob Esponja) del agua mineral.




















