Muerte por red social

Tengo un nuevo trabajo: obituarista 2.0

¿Recuerdan a Jude Law haciéndola de un loser en la película de Closer? Pues esa soy yo.  Sólo que no ando con la versión masculina de Natalie Portman, ni le pinto el cuerno a mi wey con un tipo a la Julia Roberts, ni trato de escribir novelas fallidas, ni me encuentro con tipos en acuarios, ni vivo en Londres.

Vivo en el Distrito Federal.  Eso poco importa ahora que mi trabajo es 2.0, es decir, hackeo cuentas en Facebook y otras redes sociales de jóvenes (porque comúnmente son los jóvenes con perfiles web) que mueren.

Normalmente mueren en accidentes. Pero “hackear” no es la palabra adecuada. Es “intervenir”, ya que uno interviene la cuenta del muerto para desactivarla y liberar el espacio en la web. Somos los tiburones de Internet y nos pagan buen dinero por eso. El gobierno europeo tiene la visión de recuperar espacio en la red, como si percibieran que la sobrepoblación no sólo se vive en los continentes.

Al decir somos me refiero a mí y otras cuatro personas sentadas en sillas de diseñador sobre pasto orgánico en el jardín de una biblioteca cúbica, tomando café, o en ocasiones vino. En otras whisky. Nunca cerveza.

A veces comentamos los perfiles. Criticamos las fotos, que si la nariz, la pose, el ojo, la sonrisa.

“Ya  está muerto”, acabamos.

Somos profesionales. Antes había un sexto obituarista a quien se le ocurrió, por celos, matar a su novia (ahora ex novia) en las redes sociales. Pero antes de matarla hackeó sus cuentas, publicó fotografías bastante sugerentes, rozando lo vulgar, de ella desnuda que él le tomó durante sus primeros meses de novios.

“Era toda una puerca, bien que le gustaba que…”, nos decía en voz baja, mientras taggeaba las fotografías en el perfil de ella de Facebook, “…maldita sea, aún le daba tiempo de irse con ese puto”.

Y publicó en Facebook todo un álbum xxx de la ex novia. “Agáchate y di ¡ah!”, fue el título de 30 de 73 fotografías que publicó. De los cuatro títulos, ese fue el decente.

Después, cuando el daño estuvo hecho, desactivó todas las cuentas de mail, Facebook, Twitter, MySpace, etc, y acabó por matarla de las redes sociales.

La tipa, al ver las fotogalerías en su perfil que presumían cada una de sus habilidades sexuales, se cortó las venas en su 21 cumpleaños. La cosa es que se las cortó mal. Fue a dar al hospital y ahora no sé.

A él lo corrieron y ella, creo, se fue a Honduras o un lugar de esos donde internet es cosa de otro mundo.

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6 respuestas a Muerte por red social

  1. botón dijo:

    Esto es más negro… ¡cómo me gusta!

  2. Gabriela dijo:

    Muerte por deseo mortal sigue siendo mi favorita.

  3. Pingback: Keep walking « Info Gratiss

  4. Pingback: Malditos bastardos « Info Gratiss

  5. Cynthia dijo:

    jajajajaaaaa eres aún más loser que Jude Law! en Closer!!! amé la descripción del principio!.

    muuuuaa!!!

  6. Cynthia dijo:

    Oye repito mi comment que el otro se me fué (le pique en un momento de estupidez, por contestar el teléfono!)
    Amé que seas más loser que Jude Law en Closer!!, y creo que ha quedado claro que los geeks son reprimidos sociales en lo que no hay que confiar!!!
    Así que ten cuidado con los nerds!!! y más si son ex-novios!! jajajajjaaa GU-A-CA-LA!!!

    “Everyone seems normal… until u get to know them”

    Besos!!!

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