En busca del espacio perdido

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(Al lado del Oxxo, el CrossFit)

Erase un día como hoy en el que me encontraba localizando un Kiosco de la Tesorería de la Secretaría de Finanzas de la Ciudad de México para tramitar lo que le llaman la constancia de no inhabilitación, que en argot burocrático –federal y local- significa no haberla cagado en sentido figurado, no haberse salido de la raya notable, respetando la naturaleza del puesto godín sin herir egos y sentimientos saliendo con la cabeza en alto y eventualmente poder ser contratado en cualquier otra dependencia.

Localicé un techito rosa fifty shades of magenta-mancera que decía Kiosco de la Tesorería bajo el puente de Churubusco y Juan Escutia. Bajo el puente también había una cafetería, una tienda de mascotas, una tintorería, unos aparatos de ejercicio que parecían pequeños juegos mecánios de feria de principios de siglo pasado empotrados en el piso,  y por atrás, del otro lado abajo del puente, un CrosssFit, para que los vecinos deseosos de mejorar su apariencia o salud lo hagan en un local bajo un puente que interseca tres vías primarias de la CDMX, rodeados de mis mejores amigos: tráileres, camiones, coches, motocicleetas, sirenas de ambulancias, de policías, smog y, por supuesto ¡ruido! Esa contaminación auditiva que ya no distinguimos al estar tan inmersos en ella, como el pez en el agua, o nosotros en la atmósfera. En hora pico. Siempre es hora pico.

Total hice mi trámite, sí, fácilmente, como promete la Secretaría de Finanzas del GDF en su página web. Y sí, ofrece varios métodos de pago, como promete en su página web. Hasta había un joven muy amable sentado en su banquito dispuesto a ayudar, o más bien, a realizar el trámite cual ventanilla de banco, a pesar de que la cosa fluía como cajero automático. Pero ese no es el punto. Los 150 pesos que pagué para algo que neto no debería pagarse tampoco es el punto.

El punto es la obsesión de la recuperación del espacio perdido. El espacio que ya nunca tendremos gracias a la centralización y nula urbanización. Incorporar plazas bajo los puentes a la Blade Runner, como copiar los sistemas neoyorquinos u holandeses o asiáticos o no sé de recuperación de espacios debajo de un puente ahora denominados “bajopuentes” para maquillar la cosa.

Saliendo del kiosco fifty shades magenta-mancera, voltée para ver la tienda de mascotas y no pude evitar sentir  pena por los animales de la tienda +Kota, atorados en ese bajo puente, rodeados de ruido,  como si ya no fuera bastante. Ronda ahora en mi mente el video sobre maltrato animal por parte de los empleados de +Kota que circuló en redes sociales hace meses o años. No sabrás lo que es más que bastante hasta saber lo que es más que bastante –dijo Blake.

Rodeados de ruido.
¿Qué es ruido?

Este es el ruido de ayer que rodea a los crossfiteros, a los animales en +Kota, a los de la cafetería y al amable joven sentado en su banquito del Kiosco magenta mancera: https://podomatic.com/embed/html5/podcast/223502?autoplay=true

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2 respuestas a En busca del espacio perdido

  1. farai7 dijo:

    Idiot! Me encantan tus historias color magenta. De esta Ciudad se pueden crear tantas historias, sobre el caos, la contaminación, las personas, el transporte, los seres vivos, etc. Lo difícil de aceptar es que en estas historias llevamos el sentimiento que enarbola el ideal utópico de querer escribir mejores historias, al tener una Ciudad más humana. (Ciudad humana es un neologismo mío :/) Besos grandes.

  2. je_est_un_autre dijo:

    Genial.

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