30 minutos

asteroides

Eso me digo, con 30 minutos al día de gym estoy del otro lado. Seis días a la semana. No lo pienses. Just do it. Empezando a hacer ejercicio te vas yendo, como cuando te vas por media hora al día cuando veías Los Simpsons. Poco a poco, sin darte cuenta, ya no estás dándote cuenta que eres (por fin).
Pum. Le subes a la música. Aprietas los audífonos a tus orejas, quisieras dejarlos así, apretados todo el tiempo para apreciar to-das-las-capas-de-sonido de Liquid Ross, pero tienes que soltarlos y mover los brazos en los manubrios ¿manubrios? ¿Así se dice? Del aparato cardio que hace la mitad del esfuerzo por ti.
¿Qué oirán los demás? ¿Electrónico como yo? ¿Mijares? ¿La balada para la pasada? La de rosa que está frente a mí haciendo escaladora… ¿Se le bajará la lonja haciendo eso tres meses seguidos? ¿Dónde comprará su atuendo tan combinado? ¿Por qué se pone perfume antes de hacer ejercicio?
¿Y la teibolera de al lado? ¿Acaso oye una y otra vez en su rutina de cardio la canción que bailará esta noche en el 40 Grados de Insurgentes? ¿Por qué hasta en el gimnasio se viste como teibolera?
-¿Y tú? ¿Por qué hasta en el gimnasio te vistes como eres?
-¿Dónde consigues esos leotardos de leopardo que te resaltan las nalgas y las chichis postizas?
-Pues todos voltean ¿no? Hasta tú.
-¿Y trabajas en el 40 Grados de la esquina?
– Se llama Temperatura. Ya no se llama 40 grados.
-¿Homicidio?
-Clausurado.
¿Y la jota del lado? ¿Por qué hace ejercicio de un modo más femenino que yo? Parece señora. Y la señora de la bicicleta allá del otro lado parece güey con ese corte de cabello y ese tatuaje bajo la rodilla. ¿Y yo parezco lo que soy? ¿Quién soy yo? ¿A dónde voy? ¿Por qué muevo las piernas sin ir algún lado? ¿Por qué este movimiento estático? ¿Por qué  moviéndonos en vitrina como si fuéramos cuadros de Harry Potter mientras los de allá afuera caminan hacia sus vidas? Una pintura en movimiento… aunque la cuestión sería crear movimiento en la estaticidad, como la mente, específicamente la de Stephen Hawking, que dice: “Although I cannot move and I have to speak through a computer, in my mind I am free”.
Ya pasó casi media hora y la mente se fue libre revoloteando por el gimnasio hasta que, 3..2..1.. su ejercicio ha terminado. Hora de entrar al vapor a las pláticas de gallinero.
-Si…. Pues ves que para agarrar forma necesitas proteína, entonces mi amigo, el de Miguel Ángel de Quevedo, vende tipo la que venden en GNC pero más bara.
-De los botes esos gigantes ¿no?
-Sí, no sé qué le ponen, pero creo que es mejor que la de GNC.
– Es esa madre te hace el paro con el hambre cañón.
-Cañón.
-Pues voy a ir, pero tu cuate no se mete asteroides ¿verdad?
¡Razones, razones, razones! Muchas razones para salir corriendo del vapor: una es huir y la otra whastappear que de ahora en adelante diré asteroides en vez de esteroides. Y cuando quiera decir asteroides diré meteoritos.

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2 respuestas a 30 minutos

  1. Enrique Braun Perez Verdia dijo:

    Ola muñeca que gusto saber de ti.Finalmente logre mi negocio financiero en Suiza.Hablame cuando puedas. besos Enrique Braun

    Enviado desde mi iPad

  2. Cuando hablas de la teibolera – y de la importancia del ejercicio para ella, tanto que para las atletas olimpicas – me recuerdas las palabras de Joseph, Heller, en “Catch 22” —

    “Prostitution gives her an opportunity to meet people. It provides fresh air and wholesome exercise, and it keeps her out of trouble.”

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