Soy el canario

Cual canario de los mineros, soy la que avisa del estado del aire. No tengo que hacer nada especial, solo respirar, respirar la nata del DF y  mi cuerpo hace el resto: enfermarse. Si yo caigo primero, ustedes caerán después. Contagion.
Mi cuerpo hace el resto: enfermarse por respirar la mugre, la cual se ve al llegar al DF por la carretera de Cuernavaca. Ayer así se veía: increíble el paisaje, era de cuento del siglo XIX, XX, XXI: las montañas que sobresalían, por encima de todo: el Iztaccíhuatl con un poco de nieve encima, y entre las colinas, por debajo de la mujer dormida, la nata color Bonafont radiactivo, más arriba estaba el cielo normal transparente y azul, el Sol haciendo lo suyo. Eran las 11 de la mañana y por debajo del color Bonafont radiactivo: nosotros, pudriendo nuestros pulmones y nuestra sangre, mutando sin darnos cuenta. Porque lo chistoso es que no se nota, habiendo pasado ya cierta distancia, al entrar a la ciudad, el aire sucio no se nota. Como tampoco se nota lo feo o lo chueco, como el estado de las calles o lo apretujado del nuevo periférico y sus obras que reducen los carriles. Todos vamos tratando de no golpearnos, de no rozar los espejos del coche de la derecha, del coche de la izquierda mientras esquiva un bache y se ve una paloma volando entre los pilares del periférico, del segundo piso, haciendo su nido entre smog y el ruido. Es lo que queda de los animalitos mutantes, el guano y las cacas que se evaporan en la banqueta. El aire sucio no se nota habiendo pasado cierta distancia, tan solo en la garganta que empieza a sentirse, y los ojos que empiezan a irritarse, y la tocecita que empieza a acomodarse. Como dicen por ahí “a todo se acostumbra uno”.

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4 respuestas a Soy el canario

  1. Gabriela dijo:

    “Si me voy al infierno, me los llevo a todos conmigo.”

  2. Adriana Degetau dijo:

    Exacto, pues ¿qué creían? Aunque si vivimos en el DF es cercano al infierno, a dos cuadras. Ya estamos casi ahí.

  3. El contraste entre el CIELO – las montañas que sobresalían, el Iztaccíhuatl por encima de todo espolvoreado con copos de nieve, vigorizando los pulmones con cada bocanada de aire fresco que uno se toma – y el INFIERNO – el mugre la pollución la radioactivadad química y humana —

    Un lugar en que el diablo se sentirá bien, cómo en su casa –

    Esa polemica clásica – Cielo vs Infierno – me parece ser la prueba concluyente de las palabras de Mark Twain, cuando dijo —

    “Go to Heaven for the climate, Hell for the company.”

    Si tuviera que escoger yo entre esas dos existencias tan diferentes…..sé cual elegiré. =)

  4. Ricardo dijo:

    I like you.

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